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Archivo de la categoría ‘Léxico y Expresiones’:

Videojuegos, ¿por qué se llaman así?

La etimología mola: nos permite indagar el origen de las palabras, aprender de dónde derivan y por qué ahora significan lo que significan. ¿Pero qué pasa con los nombres comerciales? ¿En concreto, los nombres de los videojuegos? ¿Son arbitrarios? ¿Buscan solo sonar bien, tener gancho, atraer al público? He aquí la explicación de algunos de ellos:

Tetris

Este juego cuya melodía es “tin ti ti tin ti ti tin ti ti tin ti ti tin, tin tin tin tin tin tin, tin tin tin tin tin tin, tin tin tin tin tin tin tin tin tin tin tin tin” deriva del griego tetra- que significa “cuatro” y de “tenis”, el deporte favorito de su diseñador, Alekséi Pázhitnov. La razón del tetra- es que todas las piezas, llamadas tetrominós, están formadas por cuatro cuadrados unidos ortogonalmente:

videojuegos tetrominos

 

¿Qué misterios se esconden tras otros títulos como Pokémon, Digimon y Final Fantasy?

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Las palabras soeces o malsonantes

bart ortografia encerado

El uso de palabras soeces o malsonantes denota desconocimiento de la lengua, registro inadecuado y falta de educación.

Esto es lo que mi profesora de lengua del instituto hacía copiar centenas o incluso millares de veces en su libreta a todo aquel que dijese una palabrota. Y cuidadito con quejarse con un “joé profe”, porque sé de quien tuvo que repetir esta tediosa frase muchas más veces de las que desearía. Y espero que al menos gracias a ello alguno haya dejado de proferir “palabras soeces y malsonantes”.

Este artículo está dedicado a dicha profesora, Rosa, que falleció hace unos años y de la que realmente aprendí mucho de lengua y literatura.

Cosas que pensabas de pequeño: cita favorita

Cuántas veces nos hemos dado cuenta de que muchas cosas que pensábamos de pequeños (y no tan pequeños) no son como parecían. Y muchas de esas veces, la confusión se produce por una cuestión lingüística.

cita quedar cita favorita

Las páginas y programas que utilizamos para comunicarnos por internet a menudo nos piden datos de lo más variopintos que van desde nuestra edad hasta qué desayunamos los fines de semana. Uno de los huecos que suele haber para rellenar es el de cita favorita. Está bien, se puede aprender mucho. A todos nos gusta leer una frase profunda de vez en cuando. Frases como:

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
Oscar Wilde (1854-1900)
Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.
Heinrich Heine (1797-1856)
Quedar con el chico que me gusta en el parque y que me bese.
Usuario aleatorio que todos conocemos.
 
¿Pero qué? ¿Quedar con el chico que me gusta? Pues sí, sí. Hay gente que de pequeña (y no tan pequeña) pensaba que “cita favorita” se refería a “quedar con alguien” y ponía ese tipo de frases en sus perfiles públicos.

Aunque yo no pensaba esto de pequeño, sí hay otras cosas que me confundían como: las pastas de té, la unanimidad, denigrante, algunas oraciones de misa, la palabra forense y la secretaria.

Cosas que pensabas de pequeño: la secretaria

Cuántas veces nos hemos dado cuenta de que muchas cosas que pensábamos de pequeños (y no tan pequeños) no son como parecían. Y muchas de esas veces, la confusión se produce por una cuestión lingüística.

super mario world secret area

Esta es la portada de uno de los mejores juegos de Mario en mi opinión: el Súper Mario World, para la Súper Nintendo, todo muy súper. Cuántas horas de mi infancia le dediqué, aunque antes que por las mías, había pasado por las manos de mis primas y hermanos.

Cuando ellos jugaban, siempre utilizaban una fase a la que llamaban la “secretaria”. Allí, Mario se lo pasaba pipa recolectando vidas, setas, flores y a Yoshi sin tener que enfrentarse a ningún enemigo. Para los desconocedores de Marío: la “secretaria” era el premio gordo de la lotería.

¿Cuál fue mi sorpresa, años después, al descubrir el verdadero nombre de la “secretaria”?

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Etimología de: preocupar

marge simpson preocupada etimología

La vida está llena de preocupaciones: que si hay que pagar esto, que si hay que llevar a los niños al colegio, que si hay que publicar en el blog que llevamos un tiempo de sequía…

“Preocupar” es una de esas palabras cuya etimología está ahí pero hasta que nos paramos un poco a pensarlo no la vemos, al igual que sucede con “ensimismado“.

¿Qué hacemos cuando nos preocupamos? Pensamos en los problemas, en cómo solucionarlos o en que no tienen solución. Pero todo esto, claro, antes de que el problema llegue. Si mañana tengo un examen, hoy me preocupo, no me voy a preocupar pasado mañana (en todo caso por la nota). ¡Eso es!, me ocupo antes de que la cuestión esté ahí, me pre-ocupo.

Así que, si no somos capaces de evitar preocuparnos, al menos podemos intentar lo que hacía Marge Simpson en un episodio: divertirse y preocuparse a la vez.

Hasta excluye

hasta excluye

“Hasta” excluye. Estas dos palabras, que siempre repetía una profesora de lengua del instituto, encierran la solución a una ambigüedad que puede causar bastantes problemas. La preposición “hasta”, en su acepción de “término de un tiempo, lugar, acción o cantidad”, trae mucha confusión.

“Hasta” excluye quiere decir que la expresión que vaya después de “hasta” queda fuera. Por ejemplo: Voy a estar limpiando la casa hasta que mi gato llegue a casa del trabajo quiere decir que una vez mi gato llegue a casa, dejo de limpiar, ¿no? Prepararé macarrones hasta que me canse en cuanto me canse, dejo de prepararlos.

Sin embargo, si en una tienda de tenedores pone Abrimos hasta el domingo, ¿qué se entiende? ¿Qué se debería entender? ¿Qué hace la tienda?

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Cosas que pensabas de pequeño: forense

Cuántas veces nos hemos dado cuenta de que muchas cosas que pensábamos de pequeños (y no tan pequeños) no son como parecían. Y muchas de esas veces, la confusión se produce por una cuestión lingüística. Ya he comentado el caso de las pastas de té, de la unanimidad, denigrante y algunas oraciones de misa.

plaza del hierro orense ourense

Nací y me crié en Ourense, aunque entonces primaba, al menos a mi alrededor, la forma Orense. Cuando oía la palabra “forense”: de mayor quiero ser “forense”, trabaja de “forense”, mi cerebro etimológico infantil asociaba claramente “Orense” a “forense”. Forense es como Orense pero con una “f-”. De pequeño pensaba que los que trabajaban en Orense eran los forenses.